La vida sin Google | Comunicación y Contenidos - Elemental Chefs

post-title La vida sin Google https://elementalchefs.es/wp-content/uploads/google-2.jpg 2018-09-21 10:00:58 yes no Publicado por Categorías: Medios, online, Trabajos

La vida sin Google

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La vida sin Google

– Hola, disculpa lo de antes, pero… tenemos que hablar y te voy a explicar todo lo que hoy me ha pasado y creo que tengo muchas ideas que encajan en todo lo que me has dicho, sólo te pido que me escuches.

– Si, tranquilo, Serguéi, adelante, volvamos al palet.

– Pues esto es lo que tengo que decirte:

Hoy me desperté sobresaltado. No había sonado el despertador. Se quedó sin pilas, petrificado, a las 4:17. Odio ese aparato. Lo odio. Ese sonido es infernal, a pesar de qué es bonito ahí con sus agujas. Miro la hora en el reloj de la cocina y son las 9:14. Al menos no llegaré tarde aunque no sé llegar al sitio.

Mientras reviso el contestador del teléfono de casa aprovecho para encender la radio. Es la de mi abuelo, la de siempre. Me gusta escuchar las noticias mientras me ducho y visto.

Bajo hasta el garaje y aún llevo en la cabeza cómo se llega al sitio de la entrevista. Me gustaría poder llegar a los sitios que no conozco de manera exacta, pero me tendré que conformar con las indicaciones que me ha dado el tal Larry por teléfono y alguna que otra ayuda humana que me encuentre por el camino.

Conduzco. Me gusta conducir, y a duras penas llego a la zona indicada. Pero no doy encontrado el sitio exacto. Estoy pensando en parar en algún bar y llamar al número que me han dado. Si pudiera hacerlo desde el propio coche, ahorraría bastante tiempo, pero… ¡¿cómo iba a ser eso posible?! Los teléfonos portátiles no están al alcance de la gente de mi escala social.

Tras preguntar a un lugareño, al fin creo que he dado con el sitio, y vaya, ¡no me lo esperaba! se trata del garaje de una casa, ¿dónde me he metido?

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Aparco delante, veo un cartel un poco raro y casero en el dintel del garaje y preparo mi carpeta para llamar al portalón. Me sale un chico de pelo corto un tanto descuidado y me invita a entrar. Era Larry. Nos sentamos en un banquito improvisado con un palet y ladrillos al fondo del garaje. Allí puedo ver varios ordenadores, impresoras, una nevera, cajas de cerveza y hasta un proyector casero.

Larry me comienza a explicar lo que necesitan, no sin antes excusarse por la ausencia de orden del lugar. Necesitaban una persona de mi perfil técnico: un programador avanzado para unos proyectos muy raros. Me hablaba de un buscador, de algoritmos, de computación centralizada, y muchos términos que parecían sacados de una novela de HP Lovecraft. Luego siguió enlazando lo expuesto con temas comerciales, posicionamiento global, noticias, calendarios, incluso me habló de más proyectos que no me cuadraban y que parecían querer enfrentarse directamente con Microsoft. ¡Este está loco! – pensé.

Me reí por dentro y la entrevista cambió a un tono más coloquial, debido a la poca credibilidad que me daban sus argumentos.

Me comentó también que para sacar todo este proyecto adelante, el candidato debería tener una fé ciega en lo que hacía, y que eso debía ser claramente lo más importante del mismo. Y realmente ese no era mi fuerte y así se lo hice saber.

Larry notó mi poca afinidad al puesto y cerró la entrevista con mucha elegancia y tranquilidad. Me sentí hasta aliviado.

Volví a mi coche y creé mis anotaciones con mi bolígrafo favorito. Anoté todo lo relacionado a la entrevista de trabajo, me gustaba mejorar y no cometer los mismos errores. Esos papeles me hacían mejor, la pena era no poder hacerlo en mi ordenador en ese momento y tenerlo todo centralizado.

Arranqué el coche y decidí ir a tomar un café, pero no conocía la zona, si tuviera un mapa actualizado con los negocios cercanos…. pero… no puede ser… si esto es lo que me estaba proponiendo Larry…

Paré en seco en el arcén. Sudando y con los ojos abiertos de par en par con los brazos en el volante, me vinieron a la cabeza como flashes de ideas las cuales encajaban con las locas ideas del despeinado.

Y allí mismo me hice una pregunta ¿qué sería de la vida si no pudiésemos conseguir todo lo que esa mañana había soñado? modernizar el mundo, la vida, los aparatos, centralizar datos y hojas de cálculo, acceso a mapas, comercializar datos, búsquedas orientadas a ventas y patrocinadas, incluso búsquedas de imágenes,…

Me sentía tan loco como las ideas que me había contado hacía unos minutos Larry, y tuve la necesidad imperiosa de dar la vuelta y contárselo.

El resto ya lo sabéis todo. Y si no te acuerdas. Búscalo en Google.

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